Física y Marketing, la fábrica de malentendidos


Hola, hoy no tocan fórmulas ;),

lo que nos gustaría hacer es una discusión sobre la terminología y las analogías que se dan usualmente en la divulgación de la física y que llevan, por lo general a equívocos y malentendidos.

Antes de nada hemos de reconocer que los físicos sienten una especial predilección por poner nombres molones a los conceptos, y muchos de ellos son especialmente sugestivos.  Términos tales como quark, big bang, teletransporte, dimensiones extra, multiversos, etc, son muy atractivos y la divulgación, ya sea la de la buena o no, hace uso masivo de ellos.   El problema viene de que muchas veces los que escriben y no conocen en profundidad el tema, vician los términos y concluyen cosas que, ni por asomo, están relacionadas con las verdaderas connotaciones que tienen esos nombres referente a los conceptos que definen.

Aquí queremos hacer una breve discusión de dos de estos términos que ya engrosan el vocabulario de la nueva mitología, la ciencia.

La partícula de Dios (o la partícula divina)

¿De dónde procede este término?

Este término fue introducido en el libro de divulgación escrito por Leon Lederman y Dick Teresi: The God particle.  If the universe is the answer, what is the question? (Existe la traducción al español y es un libro áltamente recomendable: La partícula divina.  Si el universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?

El libro es delicioso, y por supuesto lo de la partícula de dios (o divina) simplemente es un gancho comercial.  En él se relata de manera didáctica y amena la  historia de la física que lleva a la búsqueda del bosón de Higgs.

¿A qué hace referencia?

Pues eso, hace referencia al bosón de Higgs.  Si uno encuentra esta partícula entonces el campo asociado existe.  Es igual que decir que el fotón muestra que existe el campo electromagnético. Los campos cuánticos tienen excitaciones que toman la forma de partícula.  Todo campo cuántico tiene una partícula asociada, el electromagnetismo tiene al fotón, el campo débil tiene los bosones Z y W, etc.

Y encontrar el Higgs (partícula y campo) es interesante porque dicha partícula explicaría por qué de las partículas que nos rodean algunas tienen masa (quarks, electrones, bosones Z y W, etc) y otras no (fotón, gluón, etc).

¿Cómo se ha desvirtuado?

Lógicamente con este nombre la desvirtuación está asegurada.  Pero también asegura una gran difusión.  Basta teclear “partícula de dios” o “partícula divina” en un buscador para ver el resultado.  Lo problemático es que muchos aprovechan este nombre para hacer consideraciones pseudocientíficas, religiosas o de otro pelaje más rocambolesco.   Por eso hay que ser cautos en qué leemos y de quién.

Explicaciones:

Pues no hay mucha explicación, es simplemente un nombre con tirón comercial para vender un libro.  No hay más, y tiene el objetivo de que la gente se compre el libro (ya sea porque quiere saber del bosón de Higgs o porque buscan explicaciones místicas) y se lo lea.  Y la verdad, la cosa tiene su gracia.

Lo dicho, el bosón de Higgs es el bosón de Higgs, nada que ver con dioses o misticismos.

Teletransporte

¿De dónde procede el término?

Sin duda este es un término nacido de la ciencia ficción. Había una fabulosa forma de transporte en la mítica serie Stark Trek.  Los tripulantes de la nave se desmaterializaban y se materializaban en otro lugar.  Y es mítica la frase, “Beam me up, Scotty” (elévame Scotty).

¿A qué hace referencia este término?

Justamente a eso, a teletransportarse, a estar aquí, desaparecer y aparecer allí (allí está lejos respecto de aquí).

¿Cómo se ha desvirtuado?

Lo malo ha sido que en los últimos tiempos se ha hablado mucho del “teletransporte cuántico”.  Pero el problema es que este teletransporte es una mala traducción del término original en inglés “teleportation” que se traduciría por teleportación.  Hay una sutil diferencia entre teletransporte y teleporte.  Se ha dicho mucho que se ha conseguido teletransportar cuánticamente no se qué de un electrón, o no se cuál de un fotón. Y eso ha llevado a que surja la idea, explotada por muchos para explicar idas y venidas de fantasmas, aliens y duendes.

Explicación:

En cuántica hay un fenómeno espectacular, si dos partículas se hacen interactuar de determinada forma estás quedan “entrelazadas”, eso quiere decir que su descripción no se puede hacer como dos partículas por separado, ahora son un único sistema y sus propiedades individuales están correlacionadas.  Eso sí, ahora podemos separar las dos partículas (que conforman un único sistema independientemente de la separación entre ellas) y ver si podemos llevar una de las características de una de las partículas a la otra.

Supongamos que tenemos una partícula en el punto A y otra en el punto B que está entrelazada, y supongamos que tienen una característica de “tener un color”.  Y ahora sabemos que la partícula en A es roja y la del punto B tiene otro color.  Pues gracias a que están entrelazadas se puede forzar a que la partícula en B adquiera el color rojo y a eso hace referencia el teleporte.

Pero no se puede, de ninguna de las maneras hacer desaparecer algo en A y hacerlo aparecer algo en B. De hecho eso está prohibido por la cuántica.  En cuántica se dice que no se puede copiar la información de un sistema en otro, como mucho transportarla o teleportarla mejor.  Pero al hacer eso la información original en A desaparece. (Teorema de no copia en cuántica o no-cloning theorem).

Podríamos concluir que hemos de ser cuidadosos con lo que leemos y sobre todo escépticos.  Uno se debe de alejar de la palabrería exagerada y cerciorarse de quién escribe lo que leemos, no siempre es acertado pero por lo menos es una criba razonable.

Si tenéis algún término que queráis comentar, por favor usad el foro:  El foro de Cuentos Cuánticos.

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5 Respuestas a “Física y Marketing, la fábrica de malentendidos

  1. En este sentido portar (como poseer o estar en posesión y no como llevar de un sitio a otro) puede ser ampliado por teleportar (que sería poseer a distancia la misma cualidad-”interpretación libre”).

    Ojo con esto, que es una interpretación incorrecta del lenguaje. Según la RAE:

    portador, ra.
    (Del lat. portātor, -ōris).
    1. adj. Que lleva o trae algo de una parte a otra. U. t. c. s.

    portar.
    (Del lat. portāre).
    2. tr. ant. Llevar o traer.

    Portar siempre implica un transporte. La diferencia de uso, no recogida en el diccionario, no es que uno posea y otro transporte, sino que el que transporta, una vez concluido el viaje, se desprende de la carga, mientras que el que porta, no. Esto se ve muy fácilmente con un ejemplo:

    Portar armas: llevar un arma encima sin intención de moverla de A a B. El arma seguirá en mi posesión.
    Transportar armas: llevar armas de un punto A a B. El arma dejará de estar en mi posesión.
    Poseer armas: Tener armas sin intención de llevarlas a ningún sitio.

    De hecho, ni siquiera este uso es general, ya que es común el término “portes y mudanzas”, que según lo dicho antes, debería ser “transportes y mudanzas”. Pero asumamos que el portador no se desprende de su carga al terminar el trayecto.

    En este sentido, veo más correcto el uso de teletransporte. Ten en cuenta que lo que se hace es pasar el estado de A a B, pero, y esto es importante, A queda en un estado indefinido. Como hemos comentado antes, la diferencia entre transportar y portar es que en el transporte, al final del camino, se cede la “carga”, mientras que el portador la “pasea” pero la mantiene. En el caso del estado cuántico, creo que se acerca más a un transporte de A a B (ya que A pierde este estado y lo gana B) que a un paseo.

    Un saludo

  2. Pero el problema es que este teletransporte es una mala traducción del término original en inglés “teleportation” que se traduciría por teleportación.

    Considero incorrecta esa afirmación. La traducción es perfectamente válida, ya que ninguno de los dos términos, ni teletransportar, ni teleportar está aceptado en la RAE, pero por etimología ambos cumplen con la función.

    Si en inglés se usa la misma palabra para el teletransporte “material”, y para el teletransporte cuántico, teleportation en ambos casos, ¿por qué nos obligamos a usar aquí dos marcando que existe una sutil diferencia entre ambos?

    El problema está no en las palabras, sino en que dependiendo del contexto, cambian su sentido. No es lo mismo una teoría (opinión) que una teoría científica, pero no exigimos que a las teorías científicas se les llame de otra manera, simplemente asumimos la posible confusión y tratamos de explicarla, si procede.

    En mi opinión, el lenguaje en la ciencia es algo que no se tiene suficientemente en cuenta a la hora de acuñar nuevos términos, por ejemplo con los famosos “oscuros” o “X” cuando no se conoce bien algo, lo que posteriormente da lugar a confusiones.

    Si no querían que se asociara a teletransporte, no deberían haber usado la misma palabra.

    Ojo, no me parece mal hacer una sutil diferencia entre teletransporte y teleportación, de forma que nos ahorremos la explicación consiguiente, pero de ahí a decir que es una traducción incorrecta, va un trecho.

    Un saludo

    • Sí, es una cuestión simplemente del matiz que tiene portar y transportar (el tele- en realidad es redundante en el lenguaje cotidiano porque portar o transportar ya implican que se va de un punto a otro llevando algo, así que ya tiene el matiz de distancia). Sin embargo hay una diferencia interesante entre portar y transportar en castellano que quizás en la entrada no se puso de manifiesto.

      Uno puede ser el portador de la verdad o de la belleza o de la valentía (cualidades). Pero no se dice transportador de la verdad, belleza o valentía. En este sentido portar (como poseer o estar en posesión y no como llevar de un sitio a otro) puede ser ampliado por teleportar (que sería poseer a distancia la misma cualidad-“interpretación libre”).

      Vamos que es cuestión de gustos en definitiva, pero a mí me gusta este ligero matiz que no siempre es patente. Pero estoy de acuerdo que al final hay que explicar que no hay ningún transporte de energía/materia en el teleporte cuántico. Y respecto a la mala elección de nombres (partículas extrañas, cosas oscuras, materia exótica, agujeros negros, big bang, etc) creo que es porque nadie piensa que el término que va a emplear vaya a imponerse por lo menos originalmente posiblemente ahora lo hagan para ser “guays”.

      Un saludo

  3. Pingback: La zona cero de La rosa de los vientos y los neutrinos (Parte I) | Cuentos Cuánticos

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