La Naturalización de la Epistemología


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¿Qué es esto de la naturalización de la epistemología?

Según vimos en la entrada anterior, la crítica a la distinción de contextos, puede llevarse por varios caminos. Y uno de ellos, resulta ser el de la naturalización de la epistemología. ¿Que significa naturalización de la epistemología? Si estás siguiendo estas serie de entradas relacionadas con la Filosofía de la Ciencia, sabes de sobra lo que es la epistemología. Pero nunca está de más recordar el significado de estos palabros tan raros. Epistemología sería, resumiendo, la doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento en general, y del conocimiento científico en particular. Naturalizar la epistemología significa que esta doctrina asuma su condición de empírica, significa que se asuma un diálogo entre la teoría del conocimiento y las ciencias de la cognición. Veamos unas cuantas tesis que podrían suponerse asociadas al proceso de naturalización de la epistemología que tratamos de aclarar. La primera de estas tesis es el supuesto ontológico de que los humanos se sitúan en un continuo con el resto de las criaturas vivas existentes. Esto quiere decir que todo lo existente es material, y lo humano es la materia compleja organizada de cierta manera. Sí, es cierto, la evolución ha dotado a los humanos de mayor capacidad de adaptación, pero la materia de lo que estamos hechos nos identifica con el resto de lo que existe. Nuestra complejidad u organización nos distingue. Esto significa ser materialista y comprometido con el naturalismo. La tesis de la continuidad ontológica nos compromete con la continuidad metodológica, es decir, con la idea de que cualquier estudio sobre lo humano usará el método científico o tomará los resultados de la ciencia. Específicamente, la epistemología sólo puede usar los resultados de la ciencia o convertirse ella misma en una ciencia. Si esta segunda opción es la que se da, la epistemología se sustituiría por alguna ciencia como la psicología. Esta es la conocida tesis del reemplazo, planteada por Quine en algunas de sus obras y que veremos con un poquito más de detalle en breves párrafos. Lo que da seguridad a nuestro conocimiento es la fiabilidad del método, y esta fiabilidad no se fundamenta en conocimiento empírico alguno, sino en la reflexión a priori. Por tanto, el epistemólogo que estudia el conocimiento, utilizando los desarrollos de la ciencia, utiliza la metodología científica, que es parte de la propia ciencia, para estudiar la ciencia misma. Parece un galimatías. Si hablamos de epistemología naturalizada, significa que se ha de abandonar o, al menos, reformular la justificación de las creencias. La tarea esencial de la epistemología tradicional no es descriptiva, sino normativa, no describe ni explica las creencias, sino que trata de justificarlas. Para huir del escepticismo hemos de buscar un método o criterio que sirva para juzgar la verdad o la falsedad de nuestro conocimiento. Muchos dirán que si renunciamos a esta búsqueda, ya no hablamos de epistemología, simplemente cambiamos de tema. Pero si estás en una posición naturalizada, o bien la tarea normativa debería quedar fuera de la epistemología, siendo la tarea epistemológica la descripción del conocimiento, o bien las consideraciones normativas se derivan de alguna manera de las descriptivas. Es decir, ya no hacemos leyes, si acaso, nos las encontramos por el camino…

¿Quién tuvo la culpa de este embrollo?

Como ya hemos dejado entrever, Quine es el cabecilla de esta nueva tradición analítica, promovida en cierta medida por el fracaso del programa reduccionista, el cual pretendía establecer un conocimiento fiable a partir de enunciados observacionales, es decir, reducir teorías a enunciados observacionales y su reconstrucción lógica. Este programa fracasó por la excesiva carga teórica de dichos enunciados, ya que mostraban una clara dependencia verificacionista del conjunto de enunciados de la teoría. Además, con la inducción no podemos encontrar certeza Para Quine, el relevo evidente del programa epistemológico tradicional sería la psicología, lo que hemos comentado antes como la tesis del reemplazo y lo expone con el siguiente razonamiento: Una afirmación sobre el mundo no siempre tiene un fundamento separable propio de consecuencias empíricas. Por tanto no se puede esperar una reducción por traducción de enunciados a enunciados en forma lógico-matemática-observacional. Esta imposibilidad disipa la ventaja que una reconstrucción racional tiene sobre la psicología. Para llegar a la misma construcción final mejor la psicología que un constructo artificial. De esta forma, la epistemología pasa a estudiar un fenómeno natural: el sujeto humano físico, y se propone brindar una explicación acerca del conocimiento que éste posee. Pero el ser humano elabora una descripción del mundo a partir de datos sensoriales. Para la mayoría de los filósofos esa base sensorial es insuficiente para conocer la realidad. Otros, sin embargo, otorgan a la Ciencia Natural carácter de verdad, y otros filósofos como Quine, establecen una relación entre Ciencia y Filosofía en la que ambas forman un continuo, ambas son tripulantes de un mismo barco y las dos contribuyen en mantenerlo a flote. La epistemología antigua aspiraba a construir la ciencia natural sobre la sobre la base de los sentidos. La ciencia natural estaba contenida en la epistemología tradicional. La nueva epistemología propuesta por Quine está contenida en la ciencia natural.

¿Cómo lo hacemos?… ¿O mejor no lo hacemos?

Existen diversos programas para el estudio empírico del conocimiento, que se ubican en campos como la ciencia cognitiva, neurofisiología, epistemología evolutiva, epistemología genética o sociología del conocimiento. Todos ellos tienen su proyección sobre el conocimiento específicamente científico. Lo primero que habría que garantizar es que efectivamente se pueda estudiar el conocimiento, y, en especial, el científico, en todos sus aspectos, y que no se imponga la reducción a uno de ellos, ya sea en el polo biológico o en el sociológico. Por esta razón, parecen más prometedores los programas naturalizadores moderados, es decir, aquellos que estiman la pertenencia de cierto enfoque sin postular su exclusividad. Se le critica al programa naturalizador que presenta una incómoda y evidente circularidad. En la medida en que señala la ausencia de fundamento racional del conocimiento científico, su indiferencia respecto de la verdad o falsedad, su sujeción a las leyes naturales, está poniéndose a sí mismo en idénticas críticas, pues la epistemología es parte del conocimiento, es conocimiento sobre el conocimiento. Podríamos preguntarnos, pues, por qué habríamos de dar más crédito a una teoría del conocimiento (naturalista o no) que a otra. Una objeción especialmente interesante, pues no sólo socava los programas naturalizadores fuertes, es la que se funda en lo que podría llamarse simetría de la subdeterminación. Para comprender el desarrollo del conocimiento las razones son tan importantes como las causas y hace falta emprender análisis filosóficos combinados. Lo que sí es tarea de las ciencias empíricas del conocimiento es determinar cómo las razones ejercen su indudable fuerza causal a través de agentes individuales o institucionales, y cualquier avance en este sentido será de gran interés para la filosofía de la ciencia, pues puede facilitar una deseable mejora causal de las razones. Parece claro que el desarrollo del conocimiento humano está sometido a evaluación y cambio, posiblemente a mejora en cuanto a la verdad empírica, la coherencia lógica o la utilidad práctica; y es deseable que sea así. Esta presunta mejora se consigue, eso sí, como recuerda Bacon, obedeciendo a la naturaleza. La posibilidad de cambio, de actuación, exige la evaluación, y la evaluación crítica es una función típicamente (aunque no exclusivamente) filosófica. Una absoluta naturalización, además de un error empírico y un círculo lógico, es una mala política que justifica el inmovilismo o la cesión de la iniciativa humana a la dinámica de algo así como el espíritu hegeliano…Lo mismo no es tan oportuno naturalizar la epistemología…

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2 Respuestas a “La Naturalización de la Epistemología

  1. Sí, es un poco farragoso el asunto…pero total, para lo que sirve 😉

  2. Creo que he salido un poco mareado….
    Gracias por la entrada.

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