¡QUE TIEMBLEN LOS NOBEL!


Esta entrada ha sido escrita por Laura Morrón (@lauramorron). Esta vez cons cuenta una historia de la que algunos por algún país deberían de tomar nota.

Pasada la vorágine de los Nobel me gustaría reivindicar otros premios que, a mi parecer, están llamados a competir en prestigio con éstos, los Premios Kavli.

Su fundador, Fred Kavli, es una de esas pocas personas que creen en el valor del conocimiento per se y en los beneficios que genera, a largo plazo, toda inversión en ciencia. Alguien que en lugar de destinar su capital a la creación de un OsloWorld o un NoruegaVegas, decidió crear las herramientas necesarias para incentivar y potenciar el conocimiento científico. Su apoyo a la educación y a la investigación se destina a los cuatro campos que Kavli cree que traerán descubrimientos más relevantes en los años venideros y que conducirán a un futuro mejor para la humanidad: la física teórica, la nanociencia, la neurociencia y la astrofísica. Para él la física teórica pretende explicar y predecir todos los fenómenos físicos, sin ningún tipo de límite. La elección de los otros tres campos, responde a la fascinación que siente por “lo más pequeño, lo más grande y aquello que se necesita para entender ambos conceptos – la mente humana”.

Fred Kavli, nació en el pueblo noruego de Eresfjord en 1927. Su contacto cercano con la naturaleza hizo que desde pequeño se despertase su fascinación por ésta y por los misterios que parecía contener.

Solía esquiar a través de las vastas extensiones blancas de la cima de una montaña tranquila y solitaria. A veces, los cielos llameaban con las luces del Norte, moviéndose y bailando en el cielo y descendiendo hasta los picos revestidos de blanco. En la quietud y la soledad… cavilaba sobre  los misterios del universo, el planeta, la naturaleza y del hombre. Todavía estoy meditando.” Fred Kavli

Su primer negocio lo emprendió, junto a su hermano Aslak, con tan solo 13 años. Durante la ocupación nazi de Noruega en la II Guerra Mundial en la que el petróleo y el gas eran bienes escasos, los hermanos suministraban madera para fabricantes de muebles y fabricaban y vendían briquetas de madera para usar como combustible en automóviles. Cuando Aslak se marchó a Oslo, él se quedó dirigiendo el negocio y obtuvo los beneficios suficientes para financiarse los estudios de Física en el Norwegian Institute of Technology. En la Universidad, su pasión por la ciencia y por el universo se acrecentó. Su profesor de física le explicó los asombrosos descubrimientos que sobre el átomo estaba realizando un amigo suyo. El amigo en cuestión era ni más ni menos que el gran físico Niels Bohr.

Nota: La escasez severa de petróleo y derivados que sufrieron países como Noruega y España durante la Segunda Guerra Mundial tuvo una repercusión directa en el transporte.
Con el fin de minimizar este impacto se utilizaba un aparato denominado gasógeno que convertía residuos sólidos en gas apto para actuar de combustible en motores de combustión interna en sustitución de los combustibles líquidos. En los albores del motor de ciclo Otto ya se había usado gas pobre de composición muy similar.
El problema que presentaban los gasógenos y que llevó a su sustitución una vez se normalizó el suministro de hidrocarburos fósiles, era su bajo rendimiento y sus frecuentes averías por deterioro de sus elementos constituyentes.

Una vez finalizada la carrera, en 1955, tomó la decisión de emigrar a California. Su propio padre era un ejemplo a emular, había pasado 13 años en San Francisco antes de regresar a Noruega y casarse. A su vez,  América le alejaba del invierno Noruego y parecía el país perfecto para desarrollar su espíritu emprendedor. En un principio, al no disponer de trabajo ni de patrocinador que le esperase, la solicitud de visado fue rechazada. Por ello, cambió su destino a Montreal (Canadá) y un año después, con el visado ya aprobado,  se trasladó a Estados Unidos.

En los Ángeles encontró trabajo como Ingeniero en una pequeña empresa, de tan sólo siete empleados, dedicada a los controles de vuelo retroalimentados para misiles Atlas. Si bien en un principio Kavli no disponía de conocimientos sobre el tema, en dos años ya había ascendido a jefe de ingeniería. Pero su buena posición no impidió que su carácter aventurero hiciese acto de presencia y recuperase su don empresarial de adolescencia. Así que, ni corto ni perezoso, puso el siguiente anuncio en The Times solicitando financiación: “Ingeniero busca apoyo financiero para iniciar negocio propio.” Y no se quedó aquí. Semanas más tarde se personó en General Electric para presentar una oferta. La compañía estaba buscando sensores para el motor de un avión propulsado por energía atómica. Kavli quedó descontento con la entrevista que le hicieron en el vestíbulo, pero, para su sorpresa, en Los Ángeles le aguardaba su primer pedido encima del escritorio.

La creación de su proyecto estrella, la Corporación Kavlico, estaba en marcha. La empresa, situada en Moorpark, California, se convirtió en una de las principales proveedoras de sensores para aplicaciones aeronáuticas, industriales y automovilísticas. En el año 2000 contaba con 1500 empleados y las ventas anuales ascendían a 67 millones de USD. Entre las ubicaciones más famosas de sus sensores se encuentran el legendario SR-71 Blackbird y el transbordador espacial.

A partir de los conocimientos adquiridos en su asistencia a cursos nocturnos en UCLA, invirtió parte de los beneficios de Kavlico en propiedades inmobiliarias del sur de California. También realizó sus primeras donaciones a la comunidad más cercana a la sede de su empresa y dotó de un par de cátedras la Universidad de California. Pero no fue hasta que se produjo la venta de su empresa por 345 millones de USD a Industrias C-Mac en el 2000, que no decidió crear un proyecto filantrópico a gran escala y dedicar su tiempo y dinero a favor de la ciencia. Con ello, recuperaba el sueño de su niñez, poder dedicarse a colaborar en desentramar los secretos del mundo que le rodeaba, del universo.

En un principio pensó en aumentar sus donaciones incrementando el número de cátedras, pero el Dr. Gross, director de lo que entonces era el Instituto de Física Teórica, le convenció de que haría una aportación más efectiva si contribuía en la expansión del Instituto de Física, con el apoyo de la National Science Foundation.

Uno de los problemas con la filantropía es hacerla efectiva y utilizar el dinero de modo que no se desperdicie” Fred Kavli

A tal efecto, estableció la Fundación Kavli cuyas metas son el fomento del progreso de la ciencia en beneficio de la humanidad y la promoción del acercamiento y apoyo de la sociedad a los científicos y al trabajo que éstos realizan. Esta misión se traduce en programas internacionales en institutos de investigación, cátedras, simposios, así como los Premios Kavli. La fundación recibe la mayoría del dinero de Kavli, ya que éste, divorciado, no piensa en dejar una gran suma económica a sus dos hijos  y su visión empresarial pone especial importancia en la racionalización del capital. Fred Kavli desempeña el papel de director de comunicaciones y Auston es gerente del fondo.

La Fundación Kavli es mi sueño de infancia. De vez en cuando durante mis primeros años, soñaba con hacer algo que aportase beneficios a largo plazo a la humanidad; luego en el Instituto Noruego de Tecnología, se despertó mi interés por la ciencia. Hoy, la Fundación Kavli apoya la ciencia en los campos más apasionantes del siglo XXI y nos dedicamos a la creación de un grupo internacional de institutos de élite con los mejores equipos científicos, apoyados por las instituciones de más peso.” Fred Kavli

En 2001, el Sr. Kavli dio al Instituto de Física Teórica 7,5 millones de USD para su ampliación y en 2003 el Instituto fue renombrado en honor del Sr. Kavli. Estos 7,5 millones se convirtieron en el patrón para sucesivas donaciones. El acuerdo es básicamente el mismo para cada uno de los nuevos institutos. La Fundación se compromete a pagar los 7,5 millones de USD, por un periodo superior a cuatro años, a la Universidad, y ésta lo agrega a su dotación. Los intereses de este capital, unos 400.000 USD al año, van al Instituto. Esta cantidad puede parecer pequeña en comparación con lo que Universidades o Institutos de Investigación gastan anualmente, pero es especialmente útil en aquellas épocas en las que se reducen los presupuestos de investigación.

En la implantación de los Institutos en las diferentes Universidades, Kavli y Auston creen que es fundamental que éstas últimas aporten recursos propios para garantizar su compromiso de apoyo a sus investigadores a largo plazo. Los beneficiarios de las donaciones de Kavli no sienten ningún tipo de presión a la hora de llevar a cabo su investigación, únicamente asisten periódicamente  a reuniones interdisciplinarias para compartir ideas.

No intentamos decir a los institutos qué deben hacer” (…) “Tratamos de seleccionar a los mejores equipos científicos e instituciones y apoyarlos en aquello que quieren hacer, esperando de ellos que elijan la mejor línea de acción“. Fred Kavli

Los Institutos Kavli que existen en la actualidad son los siguientes:

INSTITUTOS KAVLI  DE ASTROFÍSICA
Instituto Kavli de Astrofísica de Partículas y Cosmología en la Universidad de Stanford
Instituto Kavli de Física Cosmológica en la Universidad de Chicago
Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación del Espacio en el Instituto de Tecnología de Massachusetts
Instituto Kavli de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Beijing en Beijing
Instituto Kavli para la Cosmología en la Universidad de Cambridge
Instituto Kavli de Física y Matemáticas del Universo en la Universidad de Tokio

INSTITUTOS DE NANOCIENCIA KAVLI
Instituto Kavli en Cornell para la Ciencia de la Nanoescala
Instituto de Nanociencia de Kavli en el California Institute of Technology
Instituto de Nanociencia de Kavli en Universidad Tecnológica de Delft
Instituto Kavli de Bionano Ciencia y Tecnología en la Universidad de Harvard

INSTITUTOS KAVLI DE NEUROCIENCIA
Instituto Kavli para el Cerebro y la Mente en la Universidad de California, San Diego
Instituto Kavli de Neurociencia de la Universidad de Yale
Instituto Kavli de Neurociencia de Sistemas de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología

KAVLI INSTITUTOS DE FÍSICA TEÓRICA
Instituto Kavli de Física Teórica en la Universidad de California, Santa Bárbara
Instituto Kavli de Física Teórica en la Academia de Ciencias China en Beijing

Los premios Kavli

Los premios Kavli son una de las vías fundamentales con las que Fred Kavli pretende potenciar el valor de la ciencia y su desarrollo en las áreas de la astrofísica, la nanociencia y la neurociencia. Los objetivos que persiguen son el reconocimiento de las investigaciones científicas de primera línea, el apoyo al valor de la creatividad en el ámbito científico, la ponderación de la comunicación entre los científicos y su trabajo y el público en general y finalmente, el fomento de la cooperación internacional entre las personas dedicadas a las ciencias.

Estos galardones nacieron en 2005 con el acuerdo firmado por parte de Fred Kavli, fundador de la Fundación Kavli, Kristin Clemet, Ministro noruego de Educación e Investigación y Jan Fridthjof Bernt, Presidente de la Academia Noruega de Ciencias y Letras.  El premio Kavli de cada una de las áreas científicas consiste en un importe económico de 1.000.000 USD, un pergamino y una medalla de oro. En los casos en los que existe más de un premiado, el premio se divide a partes iguales entre los ganadores.

Los primeros Premios Kavli se otorgaron por primera vez en 2008. A partir de entonces, su entrega se produce durante la celebración de una ceremonia realizada en Oslo. Este acto forma parte de una serie de eventos en torno al premio que son coordinados por un Comité de planificación designado conjuntamente por la Fundación Kavli, la Academia de Noruega y el Ministerio de Educación e Investigación. Este comité también asigna las responsabilidades y regula las interacciones entre las tres partes. El presidente del comité, así como el personal de apoyo, son designados por la Academia Noruega.

Cada una de las tres áreas científicas cuenta con un comité formado por cinco miembros. La Academia Noruega nombra directamente al Presidente y elige a los otros cuatro integrantes en base a las candidaturas presentadas por las siguientes academias internacionales y organizaciones científicas:

La Academia China de Ciencias
La Academia francesa de Ciencias
La sociedad Max Planck (Alemania)
La Academia Nacional de Ciencias (EE.)
La Academia Noruega de Ciencias y Letras
La Royal Society (Reino Unido)

Cada uno de estos comités revisa y recomienda a los ganadores del premio. El proceso de nominación está abierto a todo aquel que desee proponer algún candidato pero no se permiten las auto nominaciones ni la nominación a personas fallecidas. No existe límite en el número de premiados. Finalmente, la Academia Noruega de Ciencias y letras selecciona los premios Kavli basándose en las propuestas de los expertos.

Un comité de supervisión del Premio Kavli constituido por cinco miembros: tres designados por la Fundación Kavli, uno de los cuales será el Presidente, uno nombrado por la Academia Noruega y uno por el Ministerio revisará todo el proceso de los premios a intervalos no inferiores a de cuatro años y propondrá los cambios que sean necesarios. Toda la información relativa a la identificación y elección de los ganadores está sujeta a la más estricta confidencialidad. La documentación será sellada y archivada por la Academia Noruega y no estará a disposición del público durante 50 años.

PREMIOS KAVLI DE 2012

En Nanociencia, Mildred S. Dresselhaus, del MIT, recibe el galardón en reconocimiento a más de cinco décadas de trabajo en las que ha hecho importantes contribuciones para ayudar a explicar por qué las propiedades de los materiales a nanoescala pueden variar tanto respecto a las que presentan a mayores dimensiones. Sus investigaciones prepararon el camino hacia descubrimientos fundamentales como los fullerenos, los nanotubos de carbono y el grafeno.

El Premio Kavli en Astrofísica ha sido compartido entre David Jewitt (Universidad de California en Los Ángeles), Jane Luu (Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT) y Michael E.Brown (Caltech), recibieron el premio Kavli 2012 en Astrofísica por el descubrimiento y caracterización del cinturón de Kuiper y los mayores objetos celestes que lo forman, lo que supuso un gran avance en la comprensión de la historia de nuestro sistema planetario.

El Premio Kavli en Nanociencia se ha entregado a Mildred S. Dresselhaus, del MIT, por sus contribuciones pioneras en el intento de explicar por qué las propiedades de los materiales a nanoescala pueden variar tanto respecto a las que presentan a mayores dimensiones.

El Premio Kavli en Neurociencia ha sido otorgado a Cornelia Bargmann (Universidad Rockefeller, Nueva York), Wilfriend Denk (Instituto Max Planck de Investigación Médica en Heidelberg, Alemania) y Ann M. Graybiel (Instituto de Investigación Cerebral McGovern, en el MIT) por sus investigaciones en las señales que van desde los puntos sensoriales como el ojo, o la nariz hasta el cerebro y cómo se producen las respuestas.

Kavli reconoce la existencia de algunas similitudes entre los Kavli y los premios Nobel. Sin embargo insiste en que sus premios son diferentes. Por un lado, no son premios de reconocimiento de fin de carrera, como suelen ser los Nobel sino que desea que sirvan para impulsar a los científicos menos conocidos y los ganadores de premios Nobel están excluidos explícitamente de consideración.

Dados los tiempos que corren, iniciativas como las de Kavli parecen osadas y casi revolucionarias. Kavli es una persona que durante su vida ha probado, en numerosas ocasiones, contar con una visión de futuro envidiable y ha decidido apostar por aquello que cree que enriquece al ser humano y engrandecerá su futuro: la ciencia. Como toda persona, Fred Kavli, tendrá sus más y sus menos, sin embargo me parece una persona singular y desearía que su visión de la ciencia se generalizase:

La curiosidad del ser humano es lo que nos ha traído hasta donde estamos hoy, y tengo plena confianza que nos llevará a donde tenemos que estar en el futuro“.

La vida tal como la conocemos hoy no sería posible sin la ciencia. A medida que aumentemos nuestros conocimientos sobre los materiales y procesos del universo, se podrán descubrir beneficios que no podemos siquiera imaginar. Pero hay que estar dispuesto a financiar la ciencia aunque no se conozcan sus beneficios“.

Material complementario

Programa “Pa ciència, la nostra” de Sants3ràdio emitido el 23 de septiembre de 2012. Directores y presentadores: Màrius Belles y Daniel Arbós.
Entrevista al físico y divulgador científico Toni Pou, que fue invitado a la última ceremonia de entrega de los Premios Kalvi, sobre los galardones y la figura de su fundador:

Audio del programa

Página web de la Fundación Kavli: http://www.kavlifoundation.org/

Página web de los Premios Kavli: http://www.kavliprize.no/

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