Los enunciados básicos de Popper I


Ciencia y Pseudociencia

Popper entiende la filosofía de la ciencia básicamente como teoría del conocimiento científico o epistemología. Pero, para Popper, el problema fundamental de la epistemologia no es el de la estructura de la ciencia, sino el del desarrollo de la ciencia. Es decir, los enunciados de esta epistemología, así como las reglas del método científico que el análisis epistemológico establezca, no tendrán más que el valor de simples convenciones más o menos útiles para explicar el desarrollo del conocimiento científico.

Esta metodología de la ciencia deberá, pues, clarificar el concepto mismo de ciencia, si bien su problema fundamental será el del desarrollo del conocimiento. El método que se puede postular como propio de la filosofía de la ciencia es el de la discusión racional, común a la ciencia, a la filosofía y a cualquier pretensión de racionalidad. Es el método que consiste simplemente en exponer claramente los problemas y discutir argumentativa y críticamente las soluciones propuestas.

El problema de la demarcación consiste en delimitar lo que es la ciencia empírica respecto de lo que es pseudociencia. Es el problema de definir qué se entiende por experiencia. Es el problema de definir qué se entiende por realidad y por conocimiento de la realidad. Distinguir entre una teoría científica, como la de Einstein, o una teoría no científica, como el marxismo o el psicoanálisis.

Lo característico de Popper es una concepción empirista y positivista de la ciencia y de la filosofía y, por lo tanto, de la razón. Oponiéndose a la tradición empirista, que concibe la inducción como el método característico de la ciencia moderna, Popper rechaza los tres principios básicos del empirismo en lo referente a su concepción del conocimiento:

  1. Para Popper, es erróneo considerar que se pueden verificar proposiciones o teorías de carácter universal a partir de proposiciones particulares que no las contradigan como «todos los cuervos son negros», pues nada asegura que nunca se observará un cuervo blanco.
  2. No cree que la mente, en el proceso del conocimiento, adopte solamente una actitud pasiva y receptiva.
  3. Tampoco acepta el principio de verificación como criterio de sentido. Las teorías no son nunca verificables empíricamente.

El criterio de cientificidad para demarcar entre ciencias y pseudociencias sólo podrá ser la prueba de falsabilidad para una teoría, es decir, la comprobación de dicha teoría en circunstancias precisas en las que podría verse uno obligado a abandonarla. Lo que sucede por ejemplo con las teorías psicoanalíticas y marxistas es que tratan de evitar este tipo de pruebas decisivas, de este modo, estas teorías nunca son refutadas por la evidencia de una incoherencia o de un conflicto.

Falsabilidad y contrastabilidad

Hemos establecido que el criterio de demarcación de Popper es la falsabilidad, refutabilidad o contrastabilidad de las teorías, que adquiere una relevancia especial como alternativa al principio positivista de verificabilidad y a la metodología induccionista.

En cuanto criterio para delimitar los enunciados científicos de los no científicos, el criterio de falsabilidad debe dar razón de los dos aspectos que, según Popper, definen la ciencia empírica:

  • Su carácter propiamente empírico, el cual implica dos propiedades de los enunciados científicos: que nos proporcionan información sobre la experiencia y que son capaces de explicar la experiencia
  • Su carácter evolutivo, el cual implica también dos notas de los enunciados científicos: que tienen un carácter hipotético, es decir, que no tienen una validez definitiva, y que tienen un carácter progresivo, es decir, que suponen un aumento real de nuestro conocimiento.

Para Popper, afirmar que una teoría pertenece a la ciencia empírica quiere decir que afirma algo acerca de algo y, por lo tanto, que no es

  • ni tautológica (no afirma nada)
  • ni contradictoria (lo afirma todo y tampoco proporciona conocimiento real)
  • ni metafísica (afirma algo que no puede ser comprobado en la experiencia).

Enunciado científico quiere decir, por lo tanto, enunciado que afirma algo sobre la experiencia. El problema consistirá en saber cómo se puede llevar a cabo esta contrastación. Una teoría científica no es directamente contrastable con la experiencia, ya que ésta es siempre individual y concreta, y la teoría es universal y abstracta.

Sin embargo, a partir de una teoría y en ciertas condiciones se pueden deducir enunciados singulares a partir de ella (que Popper llama «enunciados básicos»), los cuales sí pueden ser directamente comparados con la experiencia, en el sentido de que estos enunciados precisamente son enunciados que describen hechos de experiencia.

Contrastar una teoría con la experiencia supone, por lo tanto, deducir enunciados singulares a partir de ella y verificar en la práctica estos enunciados. Una vez hecho esto puede suceder:

  • Que los enunciados singulares sean refutados por la experiencia, en cuyo caso la teoría queda también refutada o falsada.
  • Que los enunciados singulares sean verificados por la experiencia, en cuyo caso la teoría no queda verificada, sino sólo corroborada provisionalmente.

La concepción de la ciencia

El primer aspecto a determinar, en el marco de la concepción epistemológica de Popper, es el de la relación entre ciencia y experiencia; a partir del momento en que la ciencia se concibe como un conjunto organizado de enunciados, este problema se formulará como problema de las relaciones entre enunciados teóricos y enunciados de hechos, es decir, entre teorías y enunciados básicos.

Como hemos visto, las teorías se caracterizan respecto de los enunciados básicos por ser falsables; y éstos respecto a la teoría por ser sus posibles falsadores. Lo decisivo, por tanto, aquí es el método de llevar a cabo la contrastación entre unos y otros, o sea, el método de la falsación de la teoría o de su sometimiento a falsación.

Contrastar la teoría con la experiencia será contrastar los enunciados teóricos con los enunciados básicos. Pero esto no resuelve, sin más, el problema típico del empirismo lógico, es decir, el de la justificación del carácter empírico de los enunciados básicos mismos, el problema de la relación entre lenguaje y experiencia, a través de la relación de enunciados de hechos y experiencia de hechos.

Este problema se desdobla en la epistemología de Popper en dos: el problema de la aceptación de enunciados básicos para la falsación de una teoría y el problema de la justificación de esa aceptación.

Para Popper, los enunciados básicos cumplen una doble función en el sistema científico:

  • obtener gracias a ellos la caracterización lógica que íbamos buscando, la de la forma lógica de los enunciados empíricos.
  • los enunciados básicos aceptados constituyen la base para la corroboración de las hipótesis.

Para establecer la forma de cómo deben aceptarse los enunciados básicos para que cumplan su función de contrastación empírica, Popper señala dos reglas:

  1. No debemos aceptar enunciados básicos esporádicos, es decir, que no estén en conexión lógica con otros enunciados.
  2. Hemos de admitir enunciados básicos en el curso de nuestra contrastación teorías cuando se suscitan cuestiones esclarecedoras acerca de éstas, cuestiones que tienen que contrastarse gracias a la admisión de enunciados de ese tipo.

La objetividad de los enunciados científicos, que coincide con su contrastabilidad o falsabilidad, consiste, pues, en poder deducir, a partir de estos enunciados, otros que sean a su vez contrastables intersubjetivamente.

Sólo se pueden obtener conclusiones contrastables a partir de los enunciados básicos cuando se aceptan con algún tipo de relación deductiva a partir de hipótesis.

@filotecnologa

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12 Respuestas a “Los enunciados básicos de Popper I

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  3. Muy buena entrada. Bastante clarificadora.

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  5. Experimento de la Doble Rejilla, abrió el mundo de la física cuántica y que cambió el mundo para siempre http://www.verfractal.es/2012/11/el-experimento-de-la-doble-rejilla.html

  6. Justo al comienzo del texto se dice:

    “Popper entiende la filosofía básicamente como teoría del conocimiento científico o epistemología.”

    Pero me parece que en todo caso debería decir: “Popper entiende la filosofía DE LA CIENCIA básicamente como teoría del conocimiento o epistemología.”

    Popper no consideraba en modo alguno que toda la filosofía, o la filosofía en sí, se redujera o debiera limitarse solamente (como postulaban los positivistas) a teorizar sobre los fundamentos de la ciencia y el conocimiento científico en general.

  7. El error básico en el planteamiento de Popper no es tanto su metodología y sus criterios para saber si una hipótesis científica es correcta, la cual me parece fantástico; el error de Popper es decir que todo es sólo ciencia empírica y lo que no lo es es pseudociencia, identificando ciencia con ciencia empírica solamente. Con esto en mente, filosofía y teología quedan dentro de lo que Popper llama pseudociencia, reduciendo la filosofía sólo a “teoría del conocimiento científico o epistemología” y despreciando la metafísica, e igualando la teología al estudio de duendes, unicornios y no sé cuantos otros disparates a los que suelen recurrir los ateos para desprestigiar la teología.

    Si se plantea la ciencia como conocimiento racional de lo real, entonces la filosofía y la teología (serias) se incluirían, con justicia, junto con la llamada ciencias empíricas, dentro del ámbito de la Ciencia.

    El marxismo y el psicoanálisis no son falsos porque no son falsables sino porque no están de acuerdo con lo real. La historia lo demuestra.

    Saludos.

    • Hola Anónimo,
      probablemente tu comentario, al menos en la primera parte, se deba a mi error al no hablar concretado de que es la filosofía de la ciencia lo que Popper considera epistemología, y no la filosofía al completo. Ya solventado gracias a que Luis se ha dado cuenta.
      Popper no despreciaba la metafísica, pero no la consideraba ciencia. Ni tampoco pseudociencia.
      La filosofía no es ciencia, la teología tampoco. Comparto contigo en que todas conforman el conocimiento racional del mundo, pero con campos cognoscitivos diferentes. Y añadiendo el hecho de que para mí la teología es una parte de la metafísica, es decir, filosofía, y solo versa sobre el sentido de la vida y el mal. Todo lo relacionado con asuntos de “Dios” no forman parte, en mi opinión, de este conjunto, ya que en este caso es la fe la base, y no la razón.
      Saludos

      • Gracias Filotecnóloga por tu respuesta.

        Creo que la primera parte de mi comentario es debido al pensamiento general de Popper y no solo a que no hayas sido específica. Fíjate en lo que dice Popper mismo en La lógica de la investigación científica (tomado de la Wikipedia; las negritas son mías):

        “Creo, sin embargo, que al menos existe un problema filosófico por el que se interesan todos los hombres que reflexionan: es el de la cosmología, el problema de entender el mundo… incluidos nosotros y nuestro conocimiento como parte de él. Creo que toda ciencia es cosmología, y, en mi caso, el único interés de la filosofía, no menos que el de la ciencia, reside en los aportes que ha hecho a aquella; en todo caso, tanto la filosofía como la ciencia perderían todo su atractivo para mí si abandonasen tal empresa.”

        Por otro lado, si la metafísica no es ciencia ni pseudociencia, ¿qué es?.

        “La filosofía no es ciencia ni la teología tampoco”: este es el tipo de conclusiones a la que lleva el pensamiento popperiano. Popper se adueño de la palabra ‘ciencia’ y la utilizó solamente para la ciencia empírica y convirtió a ésta en la vara de medir todo. He ahí lo que critico del pensamiento popperiano y creo que ahí radica su error, como ya dije. La ciencia empírica no tiene derecho a apropiarse del término, pues no es la única forma (ni mucho menos la más excelsa) forma de conocimiento! Que la filosofía y la teología tengan ‘campos cognoscitivos diferentes’ (con lo cual estoy totalmente de acuerdo) no les hace menos científicos. Como disciplinas que conforman el ‘conocimiento racional del mundo’, tienen sus propias reglas y métodos, los cuales le convierten en verdaderas ciencias.

        La teología no es parte de la metafísica (‘es decir, de la filosofía’), sino que es una disciplina independiente, que utiliza otra disciplina diferente e independiente (la filosofía) como herramienta de reflexión. El objeto de la teología es justamente Dios, así que Dios si forma parte de ‘este conjunto’. La teología no reflexiona sobre el sentido de la vida y el mal, sino que estudia a Dios y sus atributos y perfecciones. En todo caso, los problemas sobre el sentido de la vida y el mal se esclarecen a partir de las reflexiones teológicas, pero no son objeto de su estudio de manera directa (ni indirecta!).

        Estoy de acuerdo contigo que en los ‘asuntos de “Dios”‘ la fe sea la base, pero la fe no es irracional, sino que es racional, o sea, se puede utilizar la razón para una mayor comprensión de la fe y sobre todo para una mejor transmisión y explicación de la fe a otro (es lo que se suele llamar ‘dar razón de nuestra esperanza’).

        Las ideas de Popper sin duda tienen valor, pero no siempre están en lo correcto. Además es el fundamento para la crítica, a veces injusta, de otras ramas del saber humano, en particular de la filosofía y la teología. He ahí donde encuentro sus limitaciones. La obra de Popper se desarrolló en un contexto histórico concreto, a saber: el desarrollo de la relatividad, la mecánica cuántica, el liberalismo, el marxismo y el psicoanálisis, por nombrar lo que influyó e impresionó a Popper. En este escenario se puede comprender las conclusiones del pensamiento popperiano, en particular debido al éxito de la relatividad y la mecánica cuántica, que se abrían paso como los nuevos modelos en física que defenestraron la obra newtoniana, y el liberalismo, el marxismo y el psicoanálisis que se imponían en la sociedad, cada uno también triunfantes a su modo. Hoy por hoy pasados ya 100 años desde la creación de las obras popperianas y desaparecido el marxismo y el psicoanálisis, no por falsación de las teorías sino por sostener principios contrarios a la realidad (lo real), y con un liberalismo en aguda crísis, habría que ver qué validez general puede tener el pensamiento popperiano.

        Saludos

        • Un placer, siempre se aprende de comentarios como el tuyo.
          Está claro que no compartimos la misma visión de la realidad y del conocimiento.
          Para empezar, del texto que has seleccionado de Popper yo no veo ese desprecio que aduces. Lo deja bastante claro, el interés que tiene para él, tanto la ciencia como la filososfía es el de conocer el mundo. Quien utilice la caracterización que hace Popper para despreciar otros tipos de saberes realmente no se está enterando 😉

          Tampoco estoy de acuerdo con la relación que creo que estableces entre ciencia y racional. Según creo entenderte, si es racional es ciencia y por lo tanto ves la filosofía y la teología como racionales.

          Yo también veo todas racionales. Pero son formas de conocimiento diferentes. Para mí el conocimiento tiene varias herramientas, no todo es ciencia no todo lo englobo en la ciencia. Y la ciencia debe tener una componente empírica y contrastable para consolidarse. Cierto es que hay teorías que son puramente teóricas, o parcialmente, pero siguen siendo teorías, y como tales son una postulación acerca de la realidad. No pasan a conocimiento formal o verdad universal hasta que hay una contrastación empírica. O más bien como decía Popper, mientras no haya una refutación y estén sometidas a una constante falsación.

          Por último no comparto en absoluto tus reflexiones sobre la teología. Para mí todo lo que tenga que ver con dios es mitología. La razón no pinta absolutamente nada. Puedes razonar para justificar la fe, la puedes hacer más sólida ante tí mismo o ante los demas, pero también puedes inventar, imaginar, confeccionar…argumentos con el mismo propósito. Y todos tienen exactamente la misma validez, porque la fe trasciende cualquier contexto de justificación y cada uno la siente de manera diferente. La fe no es ni racional ni irracional, es arracional si me permites el término. Dios no es asunto de la filosofía, es otro tema.

          Saludos

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