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La Química y el Dolor

Hola, queridos lectores.

Sí, sí, hacía muchísimo que no me leíais por aquí, ni por el blog de Justo, ni por el personal. He decidido escribiros por aquí, porque tiene más alcance y bueno, ningún sitio mejor para hablar de Química, ¿no?

 

Sin embargo, la Química, esta vez, soy yo. No sé si todos sabéis mi historia… Y, por eso, allá voy.

 

Yo y el Dolor

Sufro dolor crónico desde la L5-S1 hasta la punta de los dedos (en ambas piernas) siguiendo el recorrido del nervio ciático desde hace casi 7 años, todos y cada uno de los días, sin descanso. Todos esos días con sus noches correspondientes, pues sueño con el Dolor también. Aparte, me duele todo el coxis, cada articulación o inserción a nivel fémur con cadera, fémur con rótula, tibia con peroné y rótula, tobillo… Vamos, un desastre y una jodienda máxima. Comenzó con un mal giro de rodilla, siguió con una fisioterapia desastrosa, una ciatalgia bilateral, 3 cajas de Inzitan y mucho ir de un especialista a otro porque de ninguno era y ninguno sabía porqué dolía.

Corría el año 2011, me faltaban 3 asignaturas para terminar la carrera y se esfumó tanto la posibilidad de acabarla, como mi noviazgo, como todas mis amistades (salvo alguna incondicional que no podré terminar de agradecer nunca). Mi vida cambió completamente, de aguantar el tute de Facultad con sus horarios matutinos y sus laboratorios de entre 4 y 5 horas sin sentarte ni un minuto… a no ser capaz de aguantar 10 minutos caminando. Tardé 3 años en llegar, de un tirón,  a la Plaza Mayor de mi ciudad, un recorrido que se hace en 20 minutos.

Por suerte, contraria a las redes sociales, decidí hacerme una cuenta de Twitter a raíz de encontrar este blog y ver que podía interaccionar con Enrique, alguien desconocido y sin rostro para mí, pero con una gran empatía y complicidad. Gracias a sus posts y algunos apuntes y ejercicios que me pasó, más las tutorías mensuales acordadas con mis profesores (de las que salía casi sin enterarme, pues el dolor te incapacita la concentración y fijación de ideas y conceptos), ¡acabé la carrera en el 2014!. En esos tres años, conocí otros blogs como los de Mulet, Scientia, …, vi nacer “Los mundos de Brana” de mi ex compañera cuántica Laura Morrón, me reconcilié con las matemáticas gracias a Mati (alter ego de Clara) y, entre todos me salvasteis. De hecho, os dediqué un post.

Cuando terminé la carrera, Enrique me propuso colaborar con él y eso supuso una revolución en mi vida, una ilusión por transmitir lo que sé, aprender sobre lo que no controlo tanto para contároslo, aprender y repasar Historia, enlazar lecturas y vida cotidiana con la Química pura y dura, … Ese primer año: llegamos a la Final de los Bitácora, conocí a gente maravillosa ese día y lo sigo haciendo, a día de hoy. Meses después, Justo me propuso colaborar en su blog Química en el s.XXI y yo no podía estar más ilusionada, aunque con miedo de que se me acabaran los temas o no superar al post anterior.

Sin embargo, llegó

Mi época oscura

Quiero que sepáis que mis ganas de escribir, comunicar, enseñaros (modestamente) y entreteneros no han disminuido pero he pasado por una época muy dura.

Veréis, mi dolor es neuropático y como tal, no se va con analgésicos pero si se calma un poco. No obstante, tomando esa premisa como referencia y tratándome como a una enferma de fibromialgia, mi reumatólogo no me dejaba tomar más de tres comprimidos de tramadol de 37,5 mg (un opiode del que hablé en este post) porque “si con 3 no se te pasa, con 4 tampoco”; cuando el máximo que podemos tomar es de 400 mg/día. Como comprenderéis, al no tener toda la analgesia posible por ese lado, mi dolor no disminuía y yo veía pasar el tiempo sin que nada cambiase. Tampoco ayudaban ni la duloxetina, ni la amitriplina (pero él no variaba de medicación). Tuve que pelearme con él y exigirle pasar a morfina y fentanilo para que me diera las dosis más altas el verano pasado. Sentí que me había tomado el pelo 4 años.

Así mismo, por Traumatología, di con médicos jóvenes y entusiastas que me realizaron bloqueos sacroilíacos que me aliviaban un poco. El primero, en mayo del 2014 me duró 4 meses. Gracias al segundo, en junio del 2015, pude realizar uno de mis primeros viajes al Ciencia Jot Down de ese año; pero me duró dos meses. Y el último, a principios del 2016, no me duró ni tres semanas. Cuando llegué a revisión, un traumatólogo que no me conocía de nada, me dijo que eso no era cosa suya y me dio el alta hospitalaria y el alta en Traumatología. Por lo que no volvieron a llamarme ni desde Trauma ni desde la Unidad del Dolor.

Mi Reumatólogo, a su vez, no volvió a citarme por la Seguridad Social y, si quería verle, tenía que ir pagando 60 euros la consulta para que me dijera que normalizase y fuera al psicólogo. Mi nivel de decepción  y de no sentirme apoyada me dejó devastada. Fui a un neurólogo (años antes otro me había dado parches locales de lidocaína que no me aliviaban) y me mandó a Psiquiatría porque “ellos no son el sumidero de los demás”. ¿De verdad alguien puede creer que una chica en la treintena va a preferir no tener vida por querer llamar la atención de la familia o los propios profesionales?. Mi indignación y mis ganas de no hacer nada se instalaron. Aunque las ideas y los posts a medias siguieron creciendo, pero no tenía fuerzas para seguir con ellos.

De hecho, tenía pensado hablar de algunas de estas moléculas que me han aliviado en algunos momentos y otras que, a día de hoy, gracias a mi nuevo Neurólogo, me mantienen con un nivel de dolor más bajo. Porque sí, he de decir que he dado con un profesional empático, constante, implicado, que no duda en ir probando dosis y moléculas para reducir mi dolor y que mis horas activas sean lo más provechosas para mí. No obstante, cada cambio en la medicación, me lleva a un proceso de desajuste y ajuste, aparte de interacciones fuertes. Por todo ello, he pasado semanas en cama tanto en octubre del año pasado, como en mayo y agosto de este año. Mi dolor está más atenuado pero las horas que rindo son las mismas y, si me fuerzo, la pago.

También sigo contando con el Traumatólogo que me hizo los bloqueos sacroilíacos, por el seguro privado, y está dispuesto a ayudarme cuanto haga falta; y con otro de su misma especialidad que está tratando mi troncateritis (inflamación de la cabeza del fémur, muy rico) y tendinosis en ambas caderas, pues de las contracturas pasadas y estar tumbada en posición fetal casi todo el día, ya hay lesiones físicas observables.

Aparte de todo esto, he tenido dos pérdidas personales muy importantes en menos de un año y un gran susto con mi “SuperPapi”, ese a quién nunca había visto con ninguna dolencia y al que no pude cuidar en su periodo hospitalario. Es más, me pillé una gripe al segundo día de ir a visitarlo y pasé la gripe sin que nadie se me acercara para que no hiciera de vector y mi padre se contagiase. Verlo tan débil cuando parecía indestructible, me marcó y no ayudó a mi ánimo.

Todo esto, ¿para qué?

Todo esto es para deciros que sigo sin diagnóstico claro pero luchando, que no es fácil muchos días y que he pasado una etapa silenciosa no pretendida por la que me siento mal, pues me lo paso genial escribiendo sobre mis moleculillas. Y con más de una de las nombradas y de las que me tomo, os daré la brasa más adelante. (¿Os lo había avisado antes? Sí, pues lo recalco).

Quiero que sepáis que muy pronto volveré a la actividad, que no me he olvidado de vosotros y que no os libraréis tan fácilmente de mí. Que cada día estoy pensando en coger el ordenador y teclear, pero que mis fuerzas no me han acompañado. Aparte, el Dolor hace que no retengas información y tengo un miedo atroz a no daros información fiable, por lo que mis posts “en sucio” están llenos de tachones, de parches, de recortar aquí y allá… Pero haré lo posible por volver con mi mismo (o mejor humor) y con la ilusión que siempre he transmitido por este rinconcito que Enrique me presta y por el que Justo, en su blog, también.

A ellos y a vosotros

A ellos les doy las gracias por ser tan comprensivos conmigo, por no ponerme fechas, por decirme que lo primero soy yo y mi salud y por, pese a todo, haber confiado y seguir confiando en mí.

Y a vosotros, daros las gracias por esperarme, por animarme a escribir, por decirme que me echáis de menos. Pero sobre todo, por esperar pacientemente.

Espero que mi regreso sea lo más pronto posible y que me tengáis paciencia. Os debo tanto…

Gracias por leerme. Un abrazo inmenso para todos,

Laura

 

 

 

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Oro (II): De la Antigüedad a Hoy

Ahora bien, después de ver algo de su Historia ¿qué hace al oro tan llamativo? ¿cómo se obtiene? ¿cómo lo podemos encontrar en la Naturaleza? Vamos a ello:

Ya en su época, Plinio tenía una opinión acerca de tan ansiado metal. No cree que dicho brillo sea el que le de el valor, sino que no deja restos en el fuego, que se puede estirar mucho y dividir en muchas láminas: “puede que no sea el metal de mayor dureza, pero es muy dúctil y maleable, lo cual permite que el trabajo con él sea cómodo”. Además, el autor agrega “no se oxida, ni hace cardenillo, no se altera la calidad o se reduce el peso. Es resistente a la acción de la sal y el vinagre, que doblegan todas las cosas, y finalmente ya se puede hilar y tejer como si fuera lana, sin lana”

El oro es un metal situado en la zona de transición de la Tabla Periódica de los elementos, pertenece al grupo 11, su número atómico es Z= 79 y su símbolo es Au. Es un metal muy denso con un alto punto de fusión (PF = 1063ºC) y una alta afinidad electrónica, lo que lo convierte en un excelente conductor.

Recordemos que la afinidad electrónica es la Energía liberada por un átomo X neutro gaseoso y en su estado fundamental captura un electrón para formar un ión X

Los estados de oxidación más comunes con +1 y +3 y forma compuestos de coordinación de orden 2, 3, 4 e incluso polinucleares con los distintos órdenes. Los compuestos de coordinación son aquellos formados por un Metal central (con orbitales de valencia con tendencia a perder electrones) y varios Ligandos unidos al Metal por enlaces covalentes.

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ejemplo de complejo de coordinación (aurato)

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Con este metal se da un fenómeno conocido como metalofilicidad que se refiere a la formación de enlaces débiles, bien entre átomos de oro Au(l)——-Au(l) o con átomos vecinos Au(l)——-Hg(ll) en estado sólido o en especies complejas, el cual se puede comparar con los puentes de hidrógeno (fuerzas de Van der Waals)

Presenta un único isótopo radioactivo en la naturaleza que es el 138; si bien, en medicina se está trabajando con el isótopo 198 por su bajo periodo de desintegración (de 2’7 días).

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Oro (l): de la Antigüedad a Hoy

Hola, cuentistas!
Cómo supondréis por el título, voy a hablar de un metal precioso que, sea de pega o del bueno, nos atrae. Y lleva haciéndolo desde que un antepasado nuestro divisó y se maravilló con la primera pepita que veían sus ojos. Sí, toca hablar del oro.

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Me había propuesto hablaros sólo de las extracciones física y química, las diferencias y como se complementan. Pero, curiosa como es una, me puse a mirar por libros, la red y… ¡la acumulación de material pasó a ser un hecho!. Así que daré pinceladas históricas, culturales y reuniré una serie de curiosidades e innovaciones relacionadas con el Oro. Espero, como siempre, que disfrutéis de la lectura y me tengáis paciencia.

Como todos sabemos, el descubrimiento de diversos metales y aleaciones supusieron revoluciones en la Prehistoria. La inventiva de nuestros ancestros para darles diversos usos hizo no sólo que las civilizaciones avanzaran, sino que la búsqueda de yacimientos hasta la actualidad siga ligada a nosotros a día de hoy. Se estima que artilugios de oro encontrados en la necrópolis de Varna (los Balcanes) corresponden a  la época del Calcolítico, IV milenio a.C.

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La Química en masculino

Tarde del miércoles 14, surge #LunesPollas.

¿Cómo me las maravillaría yo? ay, ¿Cómo me las maravillaría yo para hablar de pollas el lunes?” Así estaba esa tarde, delante del ordenador y armada de papel y boli para apuntar ideas…

Sinceramente, aún no sé como me las maravillaré, pero este post hay que encarrilarlo y acabarlo, ¿no?.

Ideas tuve alguna y artículos encontré. Unas alocadas, otros predecibles, otras aprovechando el hilo de algún tirón mediático,…, pero como no creo que vaya a superar, ni remotamente, el “cultivo de penes en laboratorio”,… He decidido abordar el tema como lo hago casi siempre: unas pinceladas históricas y/o curiosas, para después tratarlo de una forma totalmente Orgánica , en este caso, y desde el Principio del Pene (no es un principio teórico, no).

Puesto que si pensamos en el atributo masculino, la mayoría de nosotros enlazaríamos con el concepto de virilidad. ¿Por qué no hacer un repaso por las deidades más viriles de distintas civilizaciones y religiones politeístas? Vamos a ello:

En el Antiguo Egipto, el dios lunar, de la fertilidad y la vegetación, así como de la lluvia y protector de mineros y comerciantes era Min. Se le representaba con un sólo brazo y con el falo erecto, y se le consideraba hijo de Ra, si bien se cree que su divinidad le fue conferida a una edad adulta. Según algunos sitios consultados, Min no pudo ir a una batalla por su discapacidad y quedó en la ciudad con mujeres, ancianos y niños. La batalla se alargó más de un año y, al regresar, los soldados supervivientes se encontraron con sus esposas embarazadas o que acababan de tener un bebé. Más que sospechoso, ¿no? (podéis continuar el relato aquí)

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Adelfas: Oleandrigenina, molécula mortal

¿Me echabais de menos? Después de un más que largo descanso veraniego, vengo con un conjunto de historias que giran en torno a una planta muy común, que todos conocéis y que es mortal de hojas a tallo.

Para adelantaros un poco, os diré que enlazaremos la época griega y romana, con su parte de mitología y superstición, con la literatura y el cine, y con la ciencia forense. ¿Os apetece?

Bien, empezaré por deciros que tenía varias ideas antes de este post pero que, por caprichos del destino, todo me llevaba una y otra vez a la planta protagonista. Por tanto, decidí dejar los demás e intentar hilar toda la información y leyenda alrededor de ella.

La planta en cuestión es la Adelfa, un bello arbusto con hojas afiladas y flores muy parecidas a las rosas. De hecho, su nombre en griego es neriom y en latín Nerium, que se relaciona con Nereus, dios del mar y padre de las Nereidas. También la conoceréis como rododendro o rododaphe (rodo, de rosa y daphe, de laurel) y a la flor, rosa de laurel.

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Ya por la época griega, Dioscórides la describe como una planta cuyas hojas y flores son veneno mortífero para los perros, los asnos, los mulos y muchos animales cuadrúpedos. Aunque recoge la creencia de que mezclada con vino, actúa como antídoto para mordeduras de fieras.
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