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Divulga bien y no mires a quien

12644478--647x231Sí, ¿por qué no me callo? La verdad es que debería de hacerlo porque me parece una tontería supina toda la discusión acerca de los beneficios, utilidades y objetivos de la divulgación científica.  Pero dado que el tema está de moda y he escuchado sesudas intervenciones y opiniones de todos los tipos, pues aquí va la mía, que no es mejor ni peor, es la mía.  Vaya por delante que ni yo mismo sé si estoy totalmente de acuerdo con lo que voy a escribir a continuación.

¿Quién divulga?

Esta es fácil, los divulgadores. Los que hablan de ciencia, los que intentan transmitir alguno de sus aspectos, sorpresas y utilidades. Temas hay para todos los gustos, niveles para todas las exigencias y variedades para todas las necesidades.  Que divulgue el que quiera, el que pueda y el que le de la gana.

Claro está que se presupone que si divulgas sobre ciencia es porque cumples dos requisitos:

  • Sabes de lo que hablas.
  • Te apasiona aquello de lo que hablas.

Ahora nos podemos poner a discutir quienes son los llamados a iluminar a la sociedad, gran palabra, sobre los parabienes de la ciencia. ¿Periodistas? ¿Científicos? ¿Comunicadores?  Pues a mí me da igual, lo único que me interesa es que lo que me cuenten me enganche y me atraiga, que despierte mis ganas por seguir aprendiendo y descubriendo sobre el tema que me cuenten.

El target

targetAhora está de moda hablar del target y yo siempre me imagino a un francotirador, lo malo es que tiene toda la pinta que el susodicho es ciego y sordo.

No me puedo creer que alguien tenga en mente para quién está escribiendo o creando contenidos.  En mi caso, y creo que en el caso de los que por aquí hacen sus contribuciones, escribo sobre lo que quiero, cuando quiero y como quiero.

Así que mi objetivo, el target o cualquier otra palabra moderna, es todo aquel que se pase por aquí, que vaya buscando y que se quede a leer un rato. Me da igual si es doctora en física o aprendiz de zapatero.

Aquí todo el secreto está en crear contenidos atractivos y eso solo se puede hacer de una forma, que el que los crea disfrute haciéndolo.  Todo lo demás son pajas mentales.

Se habla mucho de especialistas y legos.  Se escucha mucho que hay que divulgar para legos, que hay que convertirlos. Y yo lo que imagino es…

legosVamos que no me quede muy claro quién es lego o quién es especialista.  Yo no tengo ni puta idea de química analítica, de robótica o de cálculo de estructuras. Así que soy un lego más que un especialista. Yo diría que casi todos somos más legos que otra cosa. Pero no tengo ni idea, solo es la opinión de un lego.

A mí me gusta leer cosas de todos los niveles, a veces cuanto más sencillito es mejor, y como dijo un tal Fermi:

Nunca desprecies el placer de escuchar algo que ya sabes.

Resumiendo, que hay que crear, crear, crear… y el que te quiera encontrar te encontrará.  Todo esto ya estaba inventado, si le gusta se quedará y te volverá a visitar, en un blog, en youtube o en la tele… y si no le gusta pues se olvidará de ti.  Así que, la obligación no está en la gente, está en el que divulga.

Tipos de divulgación

En divulgación científica te puedes encontrar con muchos perfiles.  En este blog, personalmente he cumplido con todas las siguientes categorías:

El erudito — Cientos de miles de datos, fechas, precisiones, concreciones, etc. Si lo sigues es que tienes muchas ganas.

El divulgador colega —  El que te cuenta las cosas como si estuvieras en un pub a altas horas de la madrugada.  Puede que se le trabe la lengua y que al día siguiente no te acuerdes de lo que te ha contado.

El original — El que siempre busca un nuevo ejemplo o una nueva metáfora para hacerte entender un hecho científico. A veces el ejemplo se come la explicación.

El duro —  Este opina que las cosas son así y así se tienen que contar. Te guste o no. Es lo que hay. Si no lo has entendido es tu problema.

El pasteles —  La ciencia es un algodón de azúcar y si no te empalagas es porque no quieres. Se recomienda tener a mano una pluma de insulina, por si  las moscas.

El simpático —  Todo es un chiste, incluida la explicación.

El superYO — Yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo… Tú no.

Y conste que esto es una autocrítica constructiva, prometo mejorar.

Concluyendo

Haced lo que queráis, divulgad si queréis, estudiad ciencia si queréis, pero hacedlo porque os lo pasáis bien.  Todo lo demás no importa. Aquí no hay divisiones ni especialistas, ni legos (que me parece una palabra horrorosa).

Si las personas quieren encontrar el contenido lo harán. ¡Estamos el en siglo XXI! Es difícil no encontrar algo que estás interesado en buscar. Solo hay que crear, crear y crear contenidos, de todos los tipos, en todos los formatos y todos los niveles y el público llegará solo.

Ni los divulgadores son los responsables de educar a nadie en ciencia ni nadie se lo ha pedido. Las personas ya tienen las escuelas y las universidades para aprender. No convirtáis la divulgación en un elemento esencial en la ciencia porque no lo es, es un complemento más, un divertimento útil, pero solo es eso.  La gente que quiera acceder a la ciencia, a cualquier nivel, lo hará, solo tenéis que estar ahí para que os encuentren… No hay más.

Esto ya está inventado hace tiempo y se resume en:

Nos seguimos leyendo…