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Auditorías, perversiones e idioteces

La cosa va de mal en peor, cada mañana me levanto con más noticias acerca del acoso y derribo que está sufriendo el sector científico español.

Hemos conseguido diversas reseñas y artículos en publicaciones tan prestigiosas como Nature o Science justamente por la política de desmantelamiento científico de nuestro país.

Por primera vez, hace unos días, los científicos salieron a la calle como colectivo a reivindicar su rol en la sociedad y la matanza a la que la señora ciencia está siendo sometida.  Y el gobierno ahora va a auditar a los científicos.

En esta entrada voy  a contar ciertas cosas que nunca entendí de la gestión del dinero de los proyectos. De la forma obscena que la burocracia anquilosa y constriñe una gestión eficiente y productiva.

La candidez del principiante. No se puede devolver el dinero

La primera vez que uno asiste a un congreso científico siente algo especial en el estómago, es como su bautismo en este mundillo, la confirmación de que por fin eres científico con todas las letras. Ilusiona pensar que vas a conocer a la gente que tú estás estudiando en libros y artículos, que vas a viajar, a conocer mundo, y a conocer a otros investigadores de tu campo. El problema es que eso cuesta dinero, y claro, ahí empiezas a darte cuenta de que algo anda mal.

En mi primer congreso, que fue en Berlin en 2005, yo pedí a mi proyecto de investigación un adelanto para poder asistir al viaje. Los gastos de transporte, alojamiento y manutención están asegurados. Pero nada de lujos, los científicos no acostumbran a viajar en clase ejecutiva.  Todo está baremado y controlado por facturas, uno no puede elegir hoteles por encima de determinados precios y las dietas de comida están ajustadas por paises. Como tiene que ser, el dinero es público y hay que respetarlo. Pues bien, a mi me concedieron el adelanto y me fuí a mi congresito. Con mi candidez miré por cada euro como si lo hubiera ganado yo con el sudor de mi frente. Y traje de regreso algo menos de 300€.

En esta tesitura me dirijo al servicio contable de mi universidad con la intención de devolver el dinero.  Resulta que los gastos son aprobados por el jefe del grupo de investigación, lo que se llama el investigador principal, pero luego son técnicos de la universidad los que controlan los gastos del dinero de tu proyecto. ¿Y qué me encontré?  ¡QUE NO PODÍA DEVOLVER EL DINERO!

La situación era obscena, resulta que me informan que el papeleo y la burocracia para devolver el dinero, que yo no había gastado, era infernal. Así que me piden que busque justificantes y tickets de cualquier cosa para poder quedarme con un dinero que yo no había necesitado.  Es más fácil que te den dinero que devolverlo, ¡de locos!

Gástatelo todo, todo, todo, o te castigo

Cuando te dan un proyecto te conceden una cantidad de dinero a gastar en unos añitos. Pues bien, resulta que los grupos de investigación que no gastan todo el dinero concedido, ¡SON PENALIZADOS!

Si vuelven a pedir un proyecto le recortaran los fondos porque se sigue la filosofía de: NO LO GASTASTE ENTONCES NO LO NECESITAS. Con esto se consigue que los grupos tengan que gastar de forma absurda los fondos en vez de premiar a los que mejor gestionan y mejor ahorren.

He visto como los responsables de los proyectos tenían verdaderos quebraderos de cabeza para gastar el dinero. ¿Por qué?  Porque las reglas son que los proyectos van segmentados por capítulos, hay partidas para contratos, para material de oficina, para ordenadores, para material de laboratorio, para congresos y viajes, etc.  Pues bien, los investigadores responsables no pueden gastar el dinero como mejor consideren, el dinero de material lo tienen que consumir en material. Con estas he visto comprar folios y bolis para varias generaciones, porque si no lo haces el año que viene no te recortan los fondos. Pero si quieres contrartar a alguien y no te queda dinero en esa partida pues nada, no puedes contratarlo, así que es mejor comprar folios o ordenadores que no se necesitan que contratar a una persona.

El sistema es perverso, porque fomenta el gasto en vez de la eficiencia en el consumo. Está regido por burócratas que, es opinión personal, no saben como funciona un grupo de investigación.

Me parece muy bien que se audite todo lo que se tenga que auditar, pero que se emplee para ir en contra de los investigadores es totalmente intolerable cuando estos tienen las manos atadas en lo tocante a la gestión del dinero.

Es idiota un sistema en el que devolver dinero está penalizado.

Vamos a volver al ostracismo

El daño que están haciendo los recortes en ciencia no puede ser ponderado ahora pero sus efectos se dejaran notar por muchos años. Habíamos conseguido estar en primera línea de investigación, en publicar en revistas de impacto, en ser un punto de referencia en muchos temas. Eso ha costado sangre, sudor y lágrimas y se va a desvanecer como lágrimas en la lluvia.

Nos están descapitalizando la ciencia, tanto en personal como en medios, lo que supondrá un retraso que tardaremos en superar. Hemos despilfarrado obligados por una burocracia insensata y estúpida y ahora estamos exportando científicos u obligándolos a abandonar sus carreras. Carreras que hemos pagado entre todos y que, justo cuando tenían que empezar a producir, van a dar sus frutos en otros sitos.

En vez de tanto ataque y recorte lo que se necesita es una política de gestión más ágil, controlada sí, constreñida no. Los científicos no tienen intención de ser ricos ni de desfalcar, muchos han hablado y criticado sobre estas prácticas pero el resultado ha sido nulo. Y ahora espero que no empiece una caza de brujas.

Nos seguimos leyendo…